Para la clase de anatomía en 4º año de secundaria, año 94, teníamos que inventar un espécimen con particulares características, algo nunca antes visto. Nuestra profesora era una maestra con todas las letras. Era una de mis favoritas. La quería un montón. Todas sus clases eran muy bien explicadas e ilustradas con imágenes que ella misma hacía en la pizarra, siempre terminaba manchada de tizas con las las que coloreaba sus (para mí) perfectos dibujos. Ese proyecto lo teníamos que hacer en grupo. Yo ya era parte de uno. De esos que con tus compañeras eres muy compinche. Te conocen y las conoces muy bien. De esas con las que sales al recreo y se matan de risa. De esas con las que también se juntan en alguna casa fuera del colegio. Éramos, Karina, Silvia, Verónica, Ursula, Sandra y yo. Sí todas mujeres porque el colegio no era unisex. Esa mañana la profesora nos dio todas las pautas para inventar algo nunca antes visto, oído, olido, ni tocado. Después de rompernos un poco la cabeza inventando las características del bicho o cosa creada por nosotras, le teníamos que poner un nombre. Y no teníamos ni la más pálida idea de cuál sería. Después de seguir debatiendo un poco más, no sé a quién se le ocurrió que uniéramos las iniciales de nuestros nombres. Al final nuestro invento se llamó: SA.S.KA.VE.U.S. Claro! Se volvía un debate sin fin entre Silvia, Sandra y yo (Sara) para ver de quién era la SA que iba adelante, para mí esa SA era la mía, en fin, quedamos muy contentas por el trabajo final. No recuerdo las características que tenía SASKAVEUS pero recuerdo que tuvimos que exponer nuestro trabajo y lo hicimos muy bien. Desde ese día nuestro grupo se llamó SASKAVEUS. Un grupo de amigas que aunque Ursula esté hoy en España, Karina, Silvia y Verónica en Perú, Sandra en Venezuela y yo en Buenos Aires, sabemos que la distancia no puede terminar con esa amistad tan grande que en esa época supimos sembrar. SASKAVEUS FOREVER. Tengo muchas anécdotas más de la secundaria, Ursula me pidió que las contara, pero esas vendrán en los próximos escritos, lo prometo...

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