
Ama a Dios por sobre todas las cosas. Para amar a alguien primero hay que conocerlo, procura tener un encuentro con Dios, nuestro Padre Celestial. Él te amó desde que te formaste en mi vientre. Él siempre está de brazos abiertos, si te lanzas a Sus brazos nunca te dejará caer. Todos somos pecadores, pero hay una gran diferencia entre los pecadores y los que viven en el pecado. Busca aprender más de las cosas de Dios porque son las que te edifican. Aprende a alimentar tu espíritu. Así como te alimentas a diario, que las oraciones, los ayunos y la lectura de la biblia sean también tu pan de cada día. Busca separar un momento para Dios. Háblale como si fuera tu mejor amigo, Él siempre te escucha. No necesitarás de palabras especiales o armadas para comunicarte con Él. Simplemente abre tu corazón y listo. Abrir el corazón a Dios no tiene explicación, para lograrlo es sólo cuestión de fe. Que ésa sea tu mayor herramienta, no esperes ver para creer, cree para ver. Los milagros existen. Tú eres un milagro. Cuida tu salvación día a día. Ser salvo es lo que más anhela un cristiano. Sigue los pasos de Jesús, pídele sabiduría, pídele ser una mujer de Dios.
Ámate a ti misma, así como cuidarás de tu interior, también hazlo con tu exterior. Piensa que tú eres única, y aunque nosotros y tus seres queridos siempre te diremos palabras como; hermosa, preciosa, bonita. También escucharás palabras que no te agradarán. Y con respecto a tu cuerpo, a tu forma de ser habrá muchos que te criticarán. Dicen que a palabras necias oídos sordos, y más vale que pongas en práctica ese consejo. Mírate al espejo, siéntete linda, ponte la ropa que más te guste, la adecuada para tu edad, perfúmate con los mejores aromas, cuida tu higiene personal. Hazte manicure, pedicure, todo lo que ayude a embellecerte. En cuanto a tu alimentación que sea la mejor. Nutre tu organismo, cuídalo, infórmate sobre las cosas que te hacen bien. Trata de llevar una vida sana, no fumes, no tomes alcohol, no te drogues.
El prójimo, procura amar a tu prójimo como ti misma. Aunque a veces resulte difícil por cuestiones de personalidades, caracteres, etc. Nunca pagues con la misma moneda las maldades, la mala vibra o mala honda que tu prójimo te pueda tirar. Por el contrario deséale siempre lo mejor. Que tu carácter sea dócil como el de una mansa paloma pero al mismo tiempo astuta como la serpiente. Recuerda que todo en la vida vuelve. Si alguien necesita de tu ayuda no dudes en brindársela, ayuda al pobre, al rico, al anciano, al niño, no discrimines a nadie. No hagas lo que no te gustaría que te hagan, no hables mal de nadie y si tienes algo qué decirle o aclarar no te calles, llama a esa persona y habla personalmente con ella. Para esto no es necesario levantar la voz, de manera calmada, sin necesidad de utilizar malas palabras o hirientes dile todo lo que tengas que decirle. Nunca te calles nada, siempre con respeto y pausadamente puedes dar tu opinión sobre temas que domines y siempre está la posibilidad de aprender cosas que desconoces. Trata de hacerlo, aprende día a día algo nuevo.
La familia. Aprende a valorarla, tus padres siempre estarán atentos a todo lo que hagas y hasta cierta edad viviremos bajo el mismo techo. Cuando decidas independizarte será porque tú así lo quisiste. Tus padres siempre estarán orgullosos de ti y siempre te desearán lo mejor. Tu familia siempre estará en los momentos difíciles, cuando vengan las tormentas, y también en los momentos felices celebrando tus logros y éxitos. No dudes en confiar en ellos, nunca te juzgarán, por el contrario como tienen más experiencia de la vida ellos sabrán aconsejarte y esclarecerte mejor las cosas que no logres resolver.
Agradece y aprende a perdonar. Ser agradecido es una gran virtud. Agradece por lo que tienes y por lo que tendrás. Agradece un cumplido, un obsequio, cuando te abren la puerta, o te cedan el asiento. Agradece a Dios cada mañana por un día más de vida, por un año más, por tus éxitos, por tus logros, porque te mantiene bajo Su Manto de Protección. Si te lastimaron aprende a perdonar, eso significa olvidar. Echa en el mar del olvido todo lo malo, todo lo que te lastimó, lo que te hirió perdona, hija, cuida tu corazón no lo llenes de odio ni de rencor la vida es tan linda para vivirla sin broncas ni mirando al pasado.
Mira siempre adelante, siempre arriba. No te preocupes por lo malo que quedó atrás, lo que pasó, pasó. Mira adelante, hacia tu futuro no olvidando tu presente, porque lo que coseches mañana depende mucho de lo que siembres hoy. Nunca mires abajo, mantén la cerviz levantada, siéntete orgullosa de ti misma. Cree en todo lo que haces, no hagas lo que los demás hacen si realmente no sientes hacerlo. No dejes que la vergüenza te supere domínala.
Domina tus sentimientos. Procura hacerlo. Si tienes que llorar, llora pero que ese llanto no te domine tampoco la tristeza, la cólera, el odio, ni el egoísmo. Hay tiempo para todo, por eso aprende a diferenciar los tiempos. Si tienes que reír ríe a carcajadas, disfruta de lo que más te gusta. Trata de no ser sensible, ten un carácter equilibrado, así lograrás una vida equilibrada.
No olvides que te amamos, eres un regalo de Dios. Eres y serás nuestra reina, nuestra cuycita consentida que todos los días nos alumbra con sus curiosidades, sonrisas, caprichos y logros. Siempre te desearemos lo mejor. Que Dios te bendiga en todos los sentidos de tu vida. Fortalezca cada paso que des y a medida que vas creciendo. Gracias por hacernos padres, gracias por amarnos, gracias por escucharnos...
Con amor tus papás